¿Qué estrategia debo seguir para reclamar la deuda de mi empresa?

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En ocasiones reclamar una determinada deuda que puede llegar a poner en jaque la economía de la empresa, se convierte en un fatigoso camino que, sin embargo, nos vemos obligados a recorrer si queremos llegar a conseguir que nos paguen las cantidades adeudadas. Pero, ¿cómo llegar a nuestro objetivo? Hay varias estrategias que merece la pena tener en cuenta. Una de ellas, el contratar los servicios de una empresa de cobros.

Antes que nada, cabe destacar la máxima empresarial que señala que “Más vale prevenir que endeudar”. Y es que la prevención es la mejor estrategia para asegurarnos el pago final. Aunque pueda quedar algo tosco e incluso “violento”, cabe la pena recordar al cliente, entre dos y tres semanas antes de que se cumpla el periodo final fijado del cobro, de nuestro acuerdo que dictamina que dicha fecha se acerca. En ocasiones, esto no sirve de nada y la voluntad de no pagar se ciñe sobre el horizonte.

En el momento en el que el plazo expira, no hay otra opción que recordárselo de nuevo al deudor. Ya que al ir pasando los meses y por cada uno de estos meses que pase, tenemos casi un 10% de posibilidades según las estadísticas de no cobrar nuestra deuda. Eso sí, antes es necesario analizar el porqué de esa deuda y comprobar que éste nos dice la verdad: puede ser un percance temporal en su vida que podemos respetar. ¿Ha recibido nuestra factura? Comprobarlo es una buena solución. El cambio de las direcciones físicas es la excusa perfecta para muchos “nuevos” deudores.

Comprobar la solvencia de la empresa que nos debe dinero es otra estrategia que seguir. Por ello hay empresas que realizan informes exhaustivos con mecanismos de control propios y exclusivos que merece la pena tener en cuenta. Aportarles documentación y justificantes de envío, entre otra documentación, es una obligación. Anteriormente se ha podido avisar a la empresa deudora que liquide su deuda con nuestra empresa por medio de un burofax. Una estrategia sencilla y barata pero que en ocasiones es igual de poco resolutiva que mandar un email. No obstante sea cual sea el aviso al deudor, toda prueba de aviso es probatoria ante los tribunales en una posible futura demanda.

Hay empresas que deciden no perder el tiempo y eligen una estrategia diferente, la de solicitar un informe financiero de la empresa deudora. En él, se podrá comprobar si ésta tiene otros acreedores. Un ejemplo es la web del Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI), una base de datos de las empresas que poseen deudas mayores de 300 euros.

¿Y por qué no aliarse con otros acreedores? Es otra opción a tener en cuenta cara a hacer una fuerza mayor para que nos paguen el dinero que nos corresponden. Y es que nunca se debe dar por perdida la batalla para cobrar nuestro dinero. Incluso si el deudor se encuentra en el extranjero, estas empresas especializadas pueden continuar con sus tácticas y procedimientos para seguir reclamando la deuda e incluso con instituciones legales de por medio y no con avisos puros y duros.

Es más que recomendable cobrar intereses de demora ante la deuda que nos ha hecho sufrir más de un quebradero de cabeza, con el objetivo de cubrir los costes financieros que se han asumido durante el periodo del impago. Normalmente son un 5%. Pero sin duda, externalizar dichas gestiones más allá de lo que haya podido hace el propio departamento financiero o de contabilidad de la empresa, es la estrategia para el cobro de la deuda más acertada. Un ejemplo es contratar los servicios de una empresa de cobros. Éstas ofrecen productos, mecanismos y servicios especiales para empresas que merece la pena conocer.

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