Las empresas alemanas son las que menos tardan en cobrar las facturas, apenas 6 días, las españolas una media de 16. ¿Son más previsoras que las empresas nacionales? ¿se aseguran mejor sobre quienes van a ser sus clientes? Existen diferentes mecanismos para intentar negociar sobre seguro.

La crisis económica ha aumentado un 45% la morosidad de las empresas españolas respecto a cifras anteriores a la crisis económica, es decir a cifras anteriores al 2007. Transcurrido ya más de un lustro, las diferencias continúan y también a nivel europeo donde las empresas españolas continúan entre las más retrasadas a la hora de poder cobrar las facturas pendientes. El retraso en los pagos  es de 2,84 días superior respecto a las empresas de la Unión Europea, y esta brecha continúa acrecentándose con el paso del tiempo.

Según informa D&B, el retraso medio en los pagos de las empresas españolas durante el segundo trimestre de 2015 ha sido de 16,95 días, por lo que se incrementa la diferencia con respecto a la media en Europa de 14,11 días y empeorando en 1,27 días con respecto al primer trimestre.  Los hay peores, por encima de la media europea también se encuentran Portugal con 31,74 días, Italia con 20,84, e Irlanda con 17,25 días. En la cara positiva, en Alemania solo se retrasan los pagos 6,39 días, en los Países Bajos 9,17, y en Bélgica 11,31 días. Llegados a este punto es imprescindible pensar cómo evitar la morosidad en las empresas, ¿qué hacer para que esto no siga aumentando? Una situación que ha puesto en jaque el presente y futuro de muchas corporaciones.

Si una determinada empresa tiene relaciones laborales con un nuevo y potente cliente, lo primero que debe pensar es no volver a caer en los errores del pasado, es decir, confiar en las empresas que hoy en día siguen sin pagarle las facturas impagadas. Así que antes de iniciar cualquier acción y firmar cualquier documento la primera vía de investigación aconsejable es acudir al Registro Mercantil y el de la Propiedad para comprobar desde cuándo funciona nuestro nuevo y potente cliente, su domicilio fiscal, quien es el administrador y los socios y sobre todo su trayectoria en pagos y solvencia. Aunque estos registros a veces tardan en actualizarse, podrán dar una buena pista sobre con qué empresas vamos a trabajar.

Los ficheros de morosos son otra buena alternativa para evitar clientes morosos. En este sentido, el Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) es uno de los listados de solvencia patrimonial más importantes en nuestro país ya que recoge información sobre aquellos impagados de cuantía igual o superior a solo 300 euros. En el RAI también se puede consultar información facilitada por acreedores o entidades financieras sobre personas que tienen alguna deuda pendiente con alguno de ellos, recogiendo los impagados que determina empresa tiene con sus proveedores, independientemente del sector al que pertenezcan.

Optar por un informe jurídico también requiere cierta investigación y para ello hay empresas que solucionan a otras esta cuestión antes de firmar cualquiera importante prestación de servicios. Aspectos como la solvencia, la liquidez o el comportamiento de pago de las empresas quedan al descubierto. También lo hacen los informes comerciales que ayudan en la toma de decisiones de riesgo que pueden darse en situaciones como la relación con los partners, clientes, proveedores… En definitiva, interesarse por con quién vas a trabajar y a realizar tus operaciones. Este tipo de informes ha aumentado exponencialmente con el transcurso de la crisis y también si la empresa se encuentra en el extranjero ya que existen partners locales que ayudan en la elaboración de éstos.

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